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La Dispensación Cristiana fue diseñada en niveles internos por Seres Cósmicos mucho antes de que Jesús tomara encarnación. Fue decidido por los Grandes Seres que gobiernan el mundo que alguien tomara encarnación y pasara por la crucifixión, Resurrección y Ascensión, con el propósito de dejar un ejemplo a la humanidad del todo-poder de Dios sobre las fuerzas y actividades humanas y la prueba de la Vida sobre la llamada muerte.
Estos pasados dos mil años han estado bajo el Sexto Rayo. Cada uno de los Siete Rayos tiene un período aproximado de dos mil años en el cual sus corrientes y radiación específicas actúan sobre las almas de los hombres. Una ronda de estos Siete Rayos, o catorce mil años, constituye una revolución completa de la Rueda Cósmica.
A medida que la dispensación del Quinto Rayo —el ciclo anterior— llegaba a su fin, eso significó para la Ley Cósmica que el impulso para el nuevo ciclo tendría que ser extraído a través de una Presencia Maestra que apareciera en forma externa. Esta dispensación para el Sexto Rayo —la actividad devocional de la Vida— iba a reemplazar la dispensación del Quinto Rayo —la acción científica—.
Para cada ciclo de dos mil años, el Instructor del Mundo y el Chohán presidente del Rayo que ha de entrar en predominio elaboran juntos un plan de religión, adoración ceremonial y radiación que beneficie de la mejor manera a las almas de los hombres que han de tener el privilegio de tomar encarnación durante ese período de dos mil años.
De este modo, en niveles internos, la Dispensación Cristiana fue elaborada en detalle algún tiempo antes de que Jesús viniera a la encarnación. Fue diseñada para dar la más grande bendición y bienaventuranza del Rayo de la Devoción a la Tierra y a aquellos que encarnarían durante este período. Cuando eso se completó, se convocó a una asamblea ante el Señor del Mundo. Se describió la misión de un Instructor, un Iniciado que iba a encarnar en la Tierra. Él habría de extraer la naturaleza crística, la perfección de Dios, a través de su conciencia. Esto sería un registro permanente del Cristo encarnado para toda la humanidad. En esta Conferencia, el plan entero fue presentado en una Pantalla Cósmica. Mostró cómo se originaría el movimiento cristiano y luego cómo sería desarrollado por un grupo de individuos humildes. Sería expandido a medida que el Rayo incrementara en intensidad a través de aquellos que se dedicaran a este servicio. Todos los allí presentes estaban sumamente entusiasmados.
Cuando la presentación terminó, el Consejo pidió voluntarios para el privilegio de traer el primer impulso de esta Dispensación al mundo de la apariencia física. Treinta y seis se pusieron de pie y se ofrecieron como voluntarios para el Mesianismo. Treinta de ellos calificaron; habían desarrollado su naturaleza séptuple hasta un punto en el que, si se les daba la oportunidad, podrían representar al hombre Perfecto y, en el hombre, reflejar la naturaleza Divina, el "Padre". De entre estos, el Elegido fue Jesús.
Fueron elegidos otros para desempeñar varios papeles, seres que asistirían y fortalecerían su empeño, quienes serían la guardia y sostendrían el amor requerido. Estaban, Ana, Joaquín, María, José, Juan el Bautista y sus padres, los discípulos y otros.
De entre los muchos voluntarios, el Señor Maitreya, Quien era entonces el Instructor del Mundo, eligió a ciertos seres para las diversas posiciones. Él hizo esto observando el Cuerpo Causal de cada uno, notando los talentos especializados y las características de cada Corriente de Vida que pudiera calificar. Todos los individuos prospectos para tomar parte en el drama que se escenificaría en la Tierra fueron probados para ver si calificaban para desempeñar su papel. Al Señor Maitreya se le requirió probar la fuerza de cada uno. Algunos fueron eliminados a través del proceso de iniciaciones internas. Aquellos que pasaron fueron consagrados y bendecidos por el Señor Maitreya y enviados a los Templos de Purificación a esperar el llamado del Tribunal Kármico para tomar encarnación en los momentos requeridos en varios lugares.
MADRE MARÍA
A través de muchas eras en los Templos de los Elementales, María aprendió cómo crear una forma perfecta mediante el poder de la concentración para sostener la Imagen Divina, el Concepto Inmaculado, y cómo mantenerla sostenida por vertidas rítmicas de los sentimientos. Esta preparación le dio la oportunidad de solicitar ante el Señor Maitreya el convertirse en la madre del Mesías.
María fue quien se ofreció como voluntaria para preparar un cuerpo para Jesús y para sostener el Concepto Inmaculado sin importar qué condiciones pudieran presentarse. El Señor Maitreya sonrió, sabiendo cuán más difíciles son las cosas cuando se está en encarnación de lo que parecen en los niveles internos, y dijo que Ellos le darían una oportunidad allí mismo, ante la asamblea, para probar qué tan bien podía hacerlo. Así que ella se paró ante Él y otros Grandes Seres. El Señor Maitreya proyectó en la mente de ella una pequeña imagen de Helios (el Dios del Sol) aproximadamente del tamaño de su dedo. Ella fue entonces severamente probada en concentración. Se le requirió sostener ese Concepto Inmaculado, sostener esa Imagen en su mente contra todo tipo de intrusión, tanto de aquella dentro de sí misma como de la dirigida hacia ella por otros. Hubo vientos mentales, lluvia y granizo generados de la conciencia del Señor Maitreya y lanzados contra ella en un empeño por desviar su atención y desintegrar la forma-pensamiento de esa Imagen. El Elohim Hércules y Otros también la probaron. Requirió de toda su fuerza, poder de concentración e intensa oración para sostenerla. Ideas buenas y las cosas que ella más amaba, así como fuerzas y presiones desintegradoras, fueron dirigidas hacia ella en un intento por distraer su atención. Así, los vientos soplaron alrededor de ella y sobre la Imagen; cualquier cosa con tal de hacerla retirar el sostenimiento de ese Concepto.
Ella fue capaz de mantener su pensamiento concentrado y sostener la Imagen, la forma Inmaculada en su mente, y nutrirla con sus sentimientos. Esto duró tres horas. Entonces el Señor Maitreya dijo que era suficiente. Ella había ganado la oportunidad de convertirse en la madre de Aquel que habría de venir, de ser la guardiana y protectora de Jesús. En esta iniciación, María tuvo que probarle al Señor Maitreya y al Tribunal Kármico que era capaz de sostener la Imagen concentrada del Ser Divino sin importar las presiones de energía dirigidas a ella desde adentro o desde afuera. De maneras sutiles, incluso hermosas actividades de Luz fueron utilizadas para tratar de hacerla abandonar esa Imagen perfecta. Si ella hubiera sido incapaz de sostener ese patrón sostenido en su mente, en ese mismo instante la forma se habría liberado y destrozado, y ella habría perdido su oportunidad de convertirse en la madre del Mesías.
Antes de esta iniciación, María había sido preparada durante muchos siglos, tanto en niveles internos como durante encarnaciones. Ella había sido entrenada en los Templos de la Naturaleza en niveles internos para sostener el Concepto Divino-Inmaculado, el cual más tarde sostuvo tan fielmente para Jesús durante toda su vida. También estudió en los Templos con los Arcángeles Rafael y Gabriel. Entre encarnaciones, María había enseñado a seres Elementales a concentrarse y a cómo sostener el patrón de cualquier cosa que fueran a traer a la manifestación: un arbusto, una flor, un árbol o cualquier vegetación.
Mientras María se arrodillaba ante el Señor Maitreya, Él colocó Su mano sobre la cabeza de ella en bendición y le dijo que lo había hecho bien, pero le advirtió que las presiones que había sentido en esta prueba, mientras estaba en sus cuerpos internos, eran muy menores en comparación con la oposición que encontraría en la vida física real. El odio, los celos, el egoísmo y la perversidad que se dirigirían a ella, a su cónyuge y a Jesús, una vez iniciada la misión, serían mucho mayores y mucho más enérgicos. Se requería que ella sostuviera esta Imagen o Concepto durante toda la encarnación de Jesús. Su entrenamiento particular durante muchas eras había sido en esa línea. La misión de María era sostener el Concepto Inmaculado para Jesús, no solo durante el tiempo de gestación, la infancia y la niñez, sino también a través del resto de su vida terrenal y especialmente durante el tiempo de su ministerio.
Cuando a María se le dio la oportunidad de la responsabilidad de ser la madre del amado Jesús, ella pidió un favor a la Vida. Pidió que, después de tomar encarnación y cuando llegara el momento de comenzar su misión, al Arcángel Gabriel se le permitiera darle a su conciencia externa el recuerdo de la misma. Él también traería el recuerdo del Maestro en plena estatura, la belleza y perfección del Cuerpo Electrónico de Jesús, cuando ese momento estuviera sobre ella, para que pudiera sostener esa Imagen durante el período de gestación (nueve meses) que se requería para traer a la manifestación la forma física. El permiso fue concedido y el Arcángel Gabriel prometió hacerlo.
El Arcángel Gabriel es conocido como el Anunciador, el Arcángel de la Visitación, el Ángel de la Resurrección. A través de las eras, Él ha sido enviado a intervalos por el Señor del Mundo. En ciertos momentos, Él viene a destellar la llama desde Su corazón a través de la conciencia de aquellos individuos que están buscando sinceramente el camino de Dios, pero que están atrapados en las redes del pensamiento y sentimiento humano. Por medio de la presión de Su Llama, tiene lugar la iluminación. Es uno de Sus servicios a la Vida. El Señor Gautama Buddha experimentó esto, al igual que María.
Después de que Jesús hubo aceptado su misión, fue bendecido por el Señor del Mundo —Sanat Kumara, conocido en la Biblia como el Anciano de los Días— y por su Instructor, el Señor Maitreya. Entonces Jesús, en su Ser Crístico, fue llamado ante los Señores del Karma, Quienes usaban vestiduras blancas y resplandecientes coronas doradas. Le preguntaron si estaba dispuesto a realizar el servicio tal como se había dispuesto en su visión interna. En un tono vibrante como el toque de un clarín, él aceptó la misión.
Entonces María, quien se había ofrecido como voluntaria para ir antes que él, cruzó un portal arqueado. Llevaba una túnica de un delicado color azul, que desde entonces se conoce como el azul de María y es ahora un símbolo de dedicación a Su servicio. Su cabello dorado, que fluía sobre sus hombros, tenía una corona de flores similar a los lirios del valle tejida en él. Ella, representando la Maternidad eterna, extendió sus brazos hacia él y lo abrazó por un momento. Esta ceremonia (en niveles internos) que unió a Jesús y a María fue muy hermosa e impresionante, permaneciendo en la conciencia de todos los que la observaron.
Luego, todos fueron llevados de regreso a sus templos para morar allí hasta el momento de salir a la encarnación. Esto fue antes de que José o cualquiera de ellos viniera a la encarnación.
Joaquín era un sacerdote. Su familia era de Nazaret, Galilea. Joaquín y su esposa Ana eran acomodados y muy devotos. Llevaban una vida limpia y recta. Vivieron una vida casta durante años (alrededor de veinte) antes de que naciera María, hija única. Se habían dedicado al servicio de Dios. Joaquín iba a Jerusalén para los días de fiesta. Después de ser reprendido por el sumo sacerdote por no tener hijos, un Ángel (el Arcángel Gabriel) que se apareció le informó que tendrían una hija que se llamaría María. Ella debía ser criada en el templo y estaría consagrada a Dios desde la infancia. Ella sería la madre de un hijo (el Hijo del Altísimo) que sería llamado Jesús, quien sería el Mesías. Mientras tanto, un Ángel (Gabriel) también se le apareció a Ana en una visión y le dijo prácticamente lo mismo, y que María estaría llena de Gracia. Su visión se cumplió.
Cuando llegó el momento de que María tomara encarnación, en los niveles internos, el último pensamiento que María mantuvo fue en la Imagen de Helios y la Presencia de Dios de Jesús, mientras su alma era envuelta y se deslizaba hacia el oscuro abismo. Lo siguiente de lo que fue consciente fue de estar en los brazos de su madre.
Cuando María tenía solo tres años de edad, sus padres la llevaron al templo y la dejaron allí para su entrenamiento espiritual con aquellos que habrían de guiarla hasta la madurez. Ana y Joaquín hicieron una renuncia completa ese día. Sin embargo, la dejaron en el templo demasiado joven. Hicieron esto porque sentían que ella tenía una misión y estaban sobremanera celosos por el cumplimiento de la misma. Mientras ellos bajaban los escalones y salían por la puerta, María se sintió muy sola en el mundo. Las columnas del templo parecían muy altas, y el templo era muy grande e impersonal en comparación con su vida hogareña con sus padres, la cual era muy real para ella. Desde el momento en que entró al templo, la vida entera de María estuvo consagrada a Dios. En el templo ella iba a ser protegida de cualquier cosa impura o mala, para conocer solo cosas buenas. El entrenamiento del templo era muy difícil para alguien tan joven, ya que las disciplinas no se suavizaban para ella. Eran muy amables con ella, sin embargo, su vida en el templo fue solitaria.
Ahora bien, los Arcángeles y Ángeles ayudaron muchísimo. Ella estuvo consciente de Ellos a lo largo de su infancia. Venían a jugar con ella y a instruirla. Los Ángeles la visitaban diariamente. Ella todavía recordaba a los Arcángeles de los Ámbitos Superiores, a Quienes había conocido antes de tomar encarnación. El Arcángel Miguel se encargó de confortarla. Algunas noches, antes de que ella se durmiera, Él venía y se sentaba junto a su cama en la pequeña habitación que le habían asignado. Le contaba historias sobre los Ángeles para entretenerla e instruirla. Él extraía un Ángel diminuto en cada uno de los dedos de una de sus manos, y eso sumaba cinco, luego iba a los dedos de la otra mano para completar diez. Era una manera agradable de aprender a contar. A veces, Él ordenaba a un número de pequeños Ángeles Defensores alinearse en la cama, en compañías, y desfilar como soldados de juego. De esta manera, Él le enseñaba acerca de estos Ángeles cuyo servicio es proteger los cuerpos internos (almas) de la humanidad contra las sutiles fuerzas de la imperfección. Después de que ella se acostumbró más a Él y a Ellos, hizo que escenificaran ciertas acciones de la Ley. Los utilizaba para ilustrar el Poder Divino, para hacerla consciente de él, y de que este era todopoderoso.
De acuerdo con las instrucciones dadas a los sacerdotes, el entrenamiento particular de María debía ser en la concentración. Incluso cuando tenía solo unos cinco años de edad, mientras a los otros niños se les permitía jugar en el jardín y bajo el sol, ella tenía que sentarse allí a descifrar las letras y copiar las escrituras. A veces, por las tardes, se alejaba de todos los demás y el Arcángel Rafael venía a confortarla.
Todos los días, hasta que dejó el templo, ella realizaba un servicio de consagración. Consagraba sus ojos para ver solo la perfección, incluso donde hubiera imperfección; sus oídos para escuchar el llamado de la humanidad y el mensaje del Maestro; sus labios para emitir solo confianza y expresiones constructivas; sus manos para bendecir únicamente; sus pies para llevar el cuerpo a donde hubiera que rendir un servicio; y su cuerpo entero como un instrumento a través del cual Dios pudiera trabajar.
María tenía intereses diferentes a los de las otras niñas de su edad, aunque se crio con otras de Judea. Estaba interesada y prestaba mucha atención a las profecías del Antiguo Testamento. Se volvió muy devota del Ser Cósmico Vesta (la Diosa del Sol), Quien infundió y desarrolló en ella un gran amor maternal. Desarrolló este amor por toda la humanidad en lugar de jugar con muñecas como hacían las otras niñas.
Ella también experimentó incertidumbres, y se maravillaba y se cuestionaba internamente si la visión en el fondo de su mente era solo imaginación o no. Aprendió muy temprano a guardar sus propios asuntos y a no hablarle a otros sobre los Ángeles y estas cosas. Los rabinos y las mujeres a cargo eran muy ortodoxos y no entendían ni toleraban tales historias de una niña; el interés de ellos era preparar a las jóvenes para la maternidad.
Durante el entrenamiento de María antes de venir a la encarnación, se le había dicho que tendría que estar en un estado de "Gracia escuchante" a lo largo de toda esa encarnación. Comenzó a practicarlo desde niña, permitiendo que el Cristo actuara a través de ella en cada servicio suyo; en su canto, al caminar, al coser y en todas las actividades.
Para practicar esto, es mejor comenzar con cosas pequeñas y dejar que el Cristo interno lo haga todo, ya sea lavar, escribir, mecanografiar, tocar un instrumento musical o cualquier otra actividad; solo detente por un momento, realiza que el Cristo está adentro, y piensa en las corrientes de energía de ese Cristo yendo hacia las manos (si estás escribiendo o trabajando con las manos) hasta que sientas que realiza el servicio a través de ti. Esto evitará el andar apurado, lo cual es una acción vibratoria caótica. Da un sentimiento maravilloso que mantiene a uno en un estado de "Gracia escuchante", y la acción vibratoria le permite a uno sintonizarse con el requerimiento Cósmico del momento.
El entrenamiento de María (en el templo) fue muy estricto, especialmente en la concentración y la unipuntualidad. Esto era así debido a su futuro servicio en la protección requerida para Jesús y su misión. Mientras que a las otras niñas se les permitía jugar con juguetes y danzar bajo el sol, a ella se le requería recibir lecciones de concentración y no permitir que su atención vagara.
Después de algún entrenamiento, a María y a algunas otras niñas, se le dieron a cada una unos pequeños seres Elementales para entrenar. Dado que la naturaleza de los Elementales es copiar o duplicar y convertirse en aquello que ven, todos ellos se veían exactamente como la propia María cada día. Ella comenzó entonces a notar que el vestido de ellos cambiaba de acuerdo con el de ella, de un día para otro. Esto la hizo pensar, y realizó que en el entrenamiento en estos templos a uno solo se le da una pista, y esa idea tiene que ser desarrollada. Así es también en el entrenamiento de nuestra vida. A través de la observación, ella aprendió que la naturaleza de los seres Elementales era volverse como aquello con lo que se asociaban y veían. Así que, en lugar de que ellos la duplicaran a ella misma, pensó que haría que hicieran algo que rindiera un servicio útil. Esto lo podía hacer creando una forma (pensamiento), a través del pensamiento y sentimiento, para que ellos la duplicaran, haciéndola más prominente que ella misma.
Ella eligió para este experimento aquello que se conoce como el "helecho culantrillo", el cual existe aún hoy en día. Ella extrajo eso a la manifestación externa para la bendición del hombre.
A medida que María se hizo mayor y aceptó el karma de la raza, su visión y audición internas se nublaron hasta que ya no vio ni escuchó más a los Arcángeles y Ángeles, y los Seres Divinos y los Ámbitos Superiores quedaron excluidos. Fue un momento oscuro en su vida, como casi todo el mundo experimenta en un momento u otro, cuando parece haber una separación entre la unidad de Dios —los Ámbitos más altos, la toda-vida— con uno mismo. Sin embargo, dentro de sí misma, ella meditaba sobre su unidad con su Fuente-Dios hasta que dejó el templo.
Aunque María fue criada en el templo bajo la religión judía, tenía un entrenamiento y una comprensión mucho mayores que los que aquellos en el templo eran capaces de darle. Esto lo obtuvo a través del contacto directo con los Arcángeles y Ángeles, y bajo la dirección de otros Seres Divinos. Este tipo de entrenamiento es superior a cualquier método físico y deja una impronta muy por encima de los conceptos humanos. Es definido, preciso, fiel a la Verdad y exacto de acuerdo con la Ley Cósmica.
Muchos Espíritus Guardianes (siendo originalmente de otros planetas) también tomaron encarnación en varios lugares en formas simples y asumidas sin pretensiones. La mayoría de ellos no recordaba mucho de la visión interna o del voto. Vivieron una vida humilde y ordinaria, realizaron sus tareas diarias mientras aguardaban el momento Cósmico cuando ese llamado de clarín, que es inaudible para el oído externo y conocido solo por el corazón, saldría y los convocaría por su fuerza espiritual a cumplir su destino. Estos individuos se convirtieron más tarde en los discípulos y amigos del Maestro Jesús, habiendo abandonado muchos de ellos sus actividades y búsquedas del mundo externo para cumplir su parte en Su misión.
JOSÉ
Para cuando tenían catorce años de edad, las jóvenes, de acuerdo con la costumbre, debían dejar el templo e intentar encontrar esposos. Todas las demás jóvenes en el templo estaban felices de hacerlo, pero no María. Ella no quería casarse, ya que había ofrecido sus servicios a Dios. La manera en que se resolvió esta dificultad fue que el sacerdote a cargo del caso, quien sí intentaba obedecer la voluntad de Dios —aunque muchos de ellos estaban motivados de otra manera—, recibió dirección interna de seguir cierta profecía. De acuerdo con la profecía, todos los hombres solteros de la familia de David debían llevar una vara al templo. Solo una vara florecería, y el espíritu en forma de paloma se posaría sobre ella para señalar al que habría de desposarse con María. José fue el elegido. Él era mucho mayor que María. Se dice que tenía treinta y cinco o treinta y seis años de edad. Era carpintero y constructor de oficio.
Después de que María dejó el templo, regresó a su hogar en Nazaret. Allí aguardó al que habría de ser su guardián: José. El mensajero de Dios, el Arcángel Rafael, fue el responsable de atraer y unir las Corrientes de Vida de José y María para proveer la guardia protectora para el Mesías venidero. La primera vez que ella conoció a José, vio, en lugar de a José, al Arcángel Zadkiel en una Luz resplandeciente arriba y detrás de él. Ella no había visto a los Arcángeles durante varios años. Esto le trajo de vuelta la realidad de la Hueste Angélica. Por la aparición del Arcángel Zadkiel, ella supo que José era el elegido para ella.
José pertenecía a la Hermandad Esenia; era un hombre espiritual y un místico. La Orden Esenia era una fraternidad que provenía de la Gran Hermandad Blanca, cuyos miembros realizaban estudios secretos de alquimia Divina, ocultismo y acciones internas de la Ley Cósmica que no se impartían en la escolaridad del mundo externo. Él también estaba bajo la dirección del Gran Director Divino. Este Maestro Ascendido y Ser Cósmico era su Instructor.
Después del desposorio, que equivalía a un contrato de matrimonio, José regresó a su hogar en la ciudad de Belén para prepararse para la ceremonia final, el matrimonio. María regresó al hogar de sus padres.
Fue poco después del desposorio cuando, como se había prometido antes de su nacimiento, el Arcángel Gabriel, el portador de las buenas nuevas, se le apareció a María en su habitación durante el tiempo de su devoción diaria, en una Luz resplandeciente, con el saludo: "Salve, María, llena de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres". Él estaba anunciando el nacimiento de Jesús. Trajo a su recuerdo el Plan Divino y el propósito de su encarnación, y el sentimiento para cumplirlo con dignidad.
Si María no hubiera mantenido la armonía y, por ende, no hubiera estado en un estado de Gracia cuando Gabriel vino en el momento ordenado para la visitación, ese momento habría pasado, y Gabriel no habría sido capaz de conectar Sus energías con el mundo de ella. Ella había aprendido temprano en la vida a mantener la armonía, de ahí las palabras del Arcángel Gabriel: "Salve, María, llena de Gracia". Él pudo decir esto con honestidad debido a la Luz, Fuerza, Gracia y Gentileza de María. El constante estado de Gracia de María le permitió a Gabriel contactarla. Ella había sostenido su aura en un estado de "Gracia Escuchante", de modo que al momento de Su visitación fue capaz de recibir Su Presencia, escuchar sus palabras y obtener Su mensaje, el cual le dio el estímulo para llevar a cabo su misión. El estado de Gracia es un estado de armonía hacia la Vida. Así, la energía de uno puede conectarse con la energía de cualquier Ser Divino en cualquier momento. Puesto que la energía y la vibración son impersonales, la acción vibratoria de los cuerpos internos de uno se conecta ya sea con el Ámbito de los Maestros Ascendidos o con el ámbito psíquico y astral en el cual los seres humanos se ven forzados a moverse.
La acción de estas palabras pronunciadas por el Arcángel Gabriel todavía forma un lazo Cósmico entre Gabriel, María y aquellos que incorporan estas palabras en sus oraciones hoy en día.
Habiendo tenido asociación con los Ángeles y Arcángeles, María no se asustó, como algunos afirman, ni tampoco se sorprendió. Mientras Él permanecía a su lado, le dijo que, debido a que ella eligió e intentó vivir una vida casta, había encontrado Gracia ante Aquellos en los Ámbitos Superiores. Él le destelló la Imagen, la imagen de la Presencia de Dios de Jesús, avivando de nuevo esta acción en su conciencia, la cual ella captó con avidez. En este destello de iluminación, la Imagen de la Presencia de Jesús quedó impresa y anclada en su conciencia, así como el recuerdo de su voto y del ministerio de Jesús. Esto le dio la fuerza para cumplir su misión. El Arcángel Gabriel le dio el recuerdo del Concepto Inmaculado en el momento de sus mayores pruebas, y permaneció con ella a lo largo de todas las horas en que ella necesitó la asistencia de Su Luz para sostener su "Gracia Escuchante". Él le comunicó a María que ella sería la madre del Mesías esperado, quien habría de ser llamado Jesús; no debía decírselo a ningún hombre, ni siquiera a los sacerdotes de los templos. Hacerlo habría despertado muchos celos, críticas, incredulidad y otras cosas y fuerzas desagradables de manejar.
Ahora comenzó realmente su misión. Ella y José, quien también lo sabía por supuesto, lo mantuvieron como un secreto en sus propios corazones. No permitieron que el orgullo espiritual entrara; no se lo dijeron a nadie. José también sostuvo ese Concepto Inmaculado para Jesús. Este Concepto Divino lo sostuvo María a pesar del fanatismo, el odio y la discordia dirigidos hacia ella. Ella se aferró a ese Concepto, y en él y a su alrededor se atrajo la sustancia de Luz y la sustancia física que formaron el cuerpo físico de él, y más tarde sostuvo al infante en sus brazos. Para poder crear una forma perfecta, ella tenía que estar en un estado armonioso en todo momento. Para que María sostuviera el Concepto Inmaculado para Jesús, el asumir tal responsabilidad requirió años y siglos de preparación, concentración y consagración.
En las religiones, lo que se llama la "Inmaculada Concepción" puede ser fácilmente. Porque en la concepción, para formar un nuevo cuerpo (de bebé), la única cosa requerida es la presencia del Átomo Permanente de la Corriente de Vida venidera, cuando así se ha determinado en los niveles internos para que ese individuo tome encarnación. Esto puede ser colocado allí con la misma facilidad por esa Corriente de Vida venidera o por Aquellos en los niveles internos que asisten, tal como se hace ordinariamente. Porque sin esta acción, la presencia del Átomo Permanente (la diminuta Llama Triple), no se crea ningún cuerpo de bebé. El solo hecho de la unión de las semillas masculina y femenina no es suficiente; se requiere del Átomo Permanente de la Corriente de Vida venidera para producir la concepción. Las concepciones están predeterminadas en los niveles internos, es decir, la decisión ha sido tomada para que las Corrientes de Vida involucradas encarnen en ese momento.
Normalmente, en el estado actual de existencia del hombre, se requiere la acción física (relación) de las dos semillas viniendo juntas, y luego tiene lugar la tercera actividad, esto es, el Átomo Permanente de la Corriente de Vida venidera es colocado allí desde los ámbitos internos. Sin embargo, no toda semilla colocada en la tierra crecerá. Solo la semilla a la cual se envían y asignan algunos Seres de los Elementos produce crecimiento.
Anteriormente, antes de que el hombre se arrastrara a sí mismo a la densidad actual, los cuerpos para las Corrientes de Vida venideras se producían por medio de Rayos de Luz. El medio actual de nacimiento era desconocido. Los cuerpos eran creados a plena estatura y las Corrientes de Vida venideras tomaban posesión. Los individuos retenían la memoria de las vidas anteriores y continuaban desde allí, en lugar de tener que aprender todo de nuevo como lo hacemos ahora. En otros planetas, el método anterior sigue siendo la forma de nacimiento.
Un cuerpo físico solo puede ser creado por los poderes internos o mayores. Aunque el hombre no puede crear un cuerpo, sin embargo, es debido a la condición humana a la que el hombre se ha arrastrado a sí mismo, que el presente medio de nacimiento fue ocasionado.
JESÚS
La gran Ley y los Seres Divinos que dirigían las actividades para la venidera Dispensación Cristiana consideraron prudente que Jesús morara en el Sol por un tiempo durante este período antes de tomar encarnación, que morara allí en proximidad al "Padre" —Helios, el Foco de Dios de toda la Luz para este sistema planetario—. Esto con el fin de absorber la conciencia del todo poder de Dios y obtener una sintonización de sus propios cuerpos para que pudiera reflejar y manifestar la naturaleza del Padre lo más fielmente posible. Él pasó mucho tiempo allí estudiando la Presencia, la actividad y la naturaleza de Helios y Vesta. Estudió cómo Ellos habían utilizado la Llama Triple dentro de Sus corazones. Cuando Jesús vino al mundo de la forma, vino a representar, ante todo y, sobre todo, al Dios que representa el corazón de este sistema.
Cuando llegó el momento para el nacimiento de Jesús, él, un magnífico Cristo, fue llamado a la encarnación en el momento apropiado. El Señor Maitreya, Quien habría de eclipsarlo, bendijo a Su Hijo, Quien se despidió de Su Instructor. Jesús fue rodeado con mucho amor en los niveles internos al dejar esos Ámbitos de Luz. Fue atado con la banda del olvido, y el último rostro que vio al someter su conciencia a esa "banda del olvido" de la carne fue el del Señor Maitreya. Así, pasó por el período de olvido y su conciencia fue envuelta en la mortaja de la tierra al venir a la encarnación, a un cuerpo físico, entrando al plano terrenal a través del cuerpo de María. Al igual que todos los demás, vino a través del cuerpo de una mujer. Luego, en la tierra, el primer rostro que contempló fue el de la Amada María.
Así, su Instructor, el Señor Maitreya, quedó al otro lado del velo, esperando que Jesús alguna vez volviera a recordarlo y a restablecer el contacto. Este contacto era necesario para que el Señor Maitreya le diera la instrucción a la mente externa de Jesús, de modo que pudiera desarrollar cualquier aplicación que se requiriera para su ministerio y el logro de su Victoria.
Después de despertar a un mundo de forma y a un mundo de sombras, Jesús también tuvo que redescubrir dentro de sí mismo la razón y el propósito de ser. Cuando Jesús dejó los Ámbitos Internos, no tenía seguridad ni garantía de que cumpliría con éxito su misión. Tuvo que abrirse camino mediante la aplicación de la Ley.
JUAN EL BAUTISTA
La prima de María, Isabel, y su esposo Zacarías eran ancianos, pero no tenían hijos. Zacarías era un sacerdote que servía en el templo de Jerusalén. Vivían en las colinas de Hebrón, en Judea. Eran personas buenas y rectas de acuerdo con su comprensión, y habían orado mucho por un hijo. Zacarías había ido a Jerusalén en el otoño, aparentemente, para los días de fiesta anuales. Al igual que otros sacerdotes, se quedaba en el templo durante ese tiempo, en habitaciones provistas para ese propósito. El Arcángel Gabriel se le presentó a Zacarías mientras este oficiaba en el templo y le dijo que su petición había sido escuchada y que su esposa le daría un hijo. (Aquí hay nuevamente un ejemplo de cómo la Ley requiere que se haga el llamado). Se le dijo que debían llamar al hijo Juan, que no bebería vino ni bebida fuerte, que sería grande y que su misión era preparar el camino para el Mesías esperado. Debido a que Zacarías no pudo creerlo por completo, Gabriel le dijo que quedaría mudo e incapaz de hablar hasta que estas cosas sucedieran. Luego, el Arcángel también se le apareció a Isabel en su hogar y le dijo lo mismo. Cuando Zacarías completó sus servicios en el templo, regresó a casa y ellos se regocijaron.
A su debido tiempo nació el hijo y lo llamaron Juan. Entonces Zacarías recuperó el habla. Juan creció en el desierto y más tarde llegó a ser conocido como Juan el Bautista. Él era unos seis meses mayor que Jesús.
María pasó algún tiempo de su embarazo con su prima Isabel, quien estaba a más de cien millas de distancia; debe de haber sido un viaje solitario, solitario en conciencia, incluso si viajaba con otros. El resto del tiempo lo pasó con José en Nazaret. José comprendía mucho de la Ley Cósmica, la Ley de la Vida, e impartió una gran cantidad a ella. Disfrutaban de su asociación mutua y hacían planes para su vida futura. Durante esos meses, María hizo prendas pequeñas y ellos hicieron preparativos para la venida de Jesús. José le fue de gran asistencia con su amor, amabilidad y paciencia; él le dio protección, confort e inspiración en su servicio. Por todo esto, ha dicho María, ella está eternamente agradecida. Se requería que María sostuviera la imagen perfecta de Jesús, el Concepto Inmaculado, durante toda la vida de él hasta su Victoria final.
Con el entrenamiento que María tenía, era mucho lo que podría haber hecho en sanación y en dar asistencia en su propia aldea antes del nacimiento de Jesús. Había mucha enfermedad, confusión y aflicción entre la gente de la tierra. Ella tuvo que elegir entre sostener el Concepto Inmaculado y preparar la radiación más perfecta para el niño venidero, o dispersarse demasiado en un esfuerzo por servir a sus semejantes. Requirió sacrificio, discernimiento y sabiduría, pero con la ayuda de José, del Arcángel Gabriel y del Señor Maitreya, ella cumplió su misión y propósito en la vida.
NACIMIENTO DE JESÚS
En aquel tiempo, Augusto César (Octavio) ordenó que se realizara un censo de todas las personas. Se requería que todos fueran a la ciudad o pueblo de su propia familia para registrarse para el tributo impuesto por los romanos. José, siendo de la Casa y linaje de David, tuvo que ir desde Nazaret en Galilea hasta Belén en Judea, a unas seis millas más o menos de Jerusalén. María fue con él, montada en un asno. Fue un viaje de tres o cuatro días. En lugar de quedarse en casa en relativa comodidad, ella fue, porque el tiempo estaba cerca para el nacimiento de su hijo, y la profecía dictaba que el Mesías habría de nacer en Belén.
Era de noche cuando llegaron y no había lugar para ellos en el mesón (el cual muy probablemente no era un mesón como lo conocemos, sino una casa hospitalaria para viajeros). Solo por un instante ella se preocupó y se preguntó por qué la gran Ley no había provisto una habitación, sabiendo que estaba destinada a estar allí, pero instantáneamente se contuvo, recordándose a sí misma que debía permanecer armoniosa. José fue y encontró un lugar en un establo, una cueva en la ladera de la colina. En aquel tiempo, las viviendas y los establos a menudo estaban situados en cuevas conectados entre sí. Si María no hubiera estado dispuesta y hubiera preferido quedarse en casa, entonces el escenario no habría sido tal que la misión de Jesús pudiera haber comenzado. Sin embargo, ella pasó voluntariamente por esas privaciones para cumplir la profecía, porque se había profetizado que el niño Cristo nacería en Belén, por lo tanto, fue con José.
Era cerca del atardecer cuando entraron en la cueva. Se dice que José fue a buscar una partera. Consiguió a una anciana mujer hebrea que era de Jerusalén. Llegaron a la cueva después del atardecer. Al entrar, vieron que el lugar estaba lleno de Luz. Se volvió tan intensa que no podían ver; era más brillante que el sol. Jesús nació aproximadamente a la medianoche. Durante todo el parto, este lugar estuvo lleno de una Luz resplandeciente. Luego disminuyó, y pudieron ver a María con el infante en sus brazos, amamantándolo. La partera estuvo muy agradecida por tener el privilegio de ser testigo. Dio alabanzas y gracias, y fue sanada de una aflicción de mucho tiempo atrás al tocar al infante.
Esto muestra cómo la acción de Cristo, para la cual Jesús era un foco, comenzó desde entonces, y que actuó antes de que hubiera una acción consciente a través del cuerpo físico. Puede actuar, y de hecho actúa a veces, sin la dirección externa de la persona o sin que esta tenga comprensión o incluso conocimiento de ello.
Al momento del nacimiento de Jesús, un Ángel se les apareció a los pastores que cuidaban sus rebaños en los campos de esa localidad. El Ángel les dijo que, en Belén, la ciudad de David, había nacido un Salvador que era Cristo, que encontrarían al infante acostado en un pesebre. Entonces apareció con el Ángel una Hueste de Seres cantando sus alabanzas: "Gloria a Dios en las Alturas, y en la Tierra Paz entre los Hombres de Buena Voluntad". Este coro que los pastores escucharon cantando alegres hosannas de "Paz en la tierra, buena voluntad hacia los hombres", era realmente la celebración del festival de la Victoria de Cristo, el cual se había celebrado durante muchas eras en los Ámbitos Superiores por Aquellos que habían alcanzado su Liberación mediante el esfuerzo individual. Era la radiación de Su regocijo la que era comunicada a los pastores por el Coro Angélico. Así que el coro que los pastores escucharon no fue realmente debido al nacimiento de Jesús, sino que la concepción había sido cronometrada de tal manera que su nacimiento coincidiera con este regocijo anual en los niveles internos. A medida que uno se da cuenta más y más del significado espiritual de la Navidad, la experiencia en su conciencia de su propia unidad con Dios el Padre se manifestará. "Padre" significa el creador de uno.
Cuando los Ángeles se hubieron ido, los pastores fueron a Belén para ver. Encontraron a María y a José, y al bebé en el pesebre. La cueva le parecía un templo debido a la efusión de la radiación desde la presencia de los Seres Divinos. Después de haber visto al niño, comprendieron lo que el Ángel les había dicho concerniente a él. Todo esto era una manifestación de Dios. La Estrella apareció y fue vista por encima del establo, no solo por los pastores sino por otros en el mesón. Vieron su Luz brillante y sintieron las vibraciones, lo cual generó un sentimiento de asombro en ellos. Esta Estrella provenía del propio Ser Divino de Jesús, es decir, una radiación, una manifestación de Su Ser Crístico. Es la misma Estrella que los Reyes Magos vieron en sus países de origen, y la cual los Tres siguieron con éxito hasta el niño Cristo.
María y José conocían su misión y oraron para tener la fuerza para cumplirla. Cuando vieron por primera vez a su inocente y vulnerable niño Divino, se arrodillaron en oración para poder hacer la guardia por él hasta que ese pequeño cuerpo fuera fuerte y pudiera caminar, y hasta que la memoria Divina de su misión fuera anclada dentro de él. Examinaron el pequeño cuerpo de la cabeza a los pies y lo encontraron perfecto, tal como habían esperado. Oraron para que permaneciera así, y para que su cuerpo mental pudiera mantenerse libre de todos los conceptos imperfectos del mundo externo y sus sentimientos protegidos contra toda discordia. José pensó que ya habían pasado la peor parte, y planearon establecerse mientras Jesús crecía.
En Belén, aquella primera noche de la llegada de Jesús, mientras María enroscaba un poco de su fino cabello dorado holgadamente alrededor de su dedo, estaba consciente de que los ojos de él no podían aún enfocarse en las cosas de este mundo, pero sí reflejaban el ámbito de donde había venido. María era clarividente y podía ver un poco más allá de la vista ordinaria. La constancia de María en su vigilancia al sostener el patrón Divino de Jesús, proveyó para él un cuerpo físico con sus cuerpos internos correspondientes que reflejaban la perfección de la Presencia de Dios de su Corriente de Vida.
Fue llamado Jesús, tal como el Arcángel Gabriel había dicho que hicieran. De acuerdo con la costumbre judía, después de dar a Luz a un hijo, la madre tenía que permanecer en reclusión durante cuarenta días y no se le permitía entrar al templo ni participar en ninguna de las actividades. Cuarenta días después del nacimiento, lo llevaron al templo en Jerusalén para que se realizaran los rituales de costumbre según la Ley de Moisés, y fue consagrado. Mientras estaban allí, un sacerdote llamado Simeón de Jerusalén también vino al templo. Él había sido dirigido al lugar por guía Divina para poder ver al Mesías, y se le había revelado que lo vería. Cuando María entró muy feliz sosteniendo a Jesús en sus brazos, Simeón los vio en una columna de Luz, con Ángeles haciendo guardia a su alrededor. Esto le agradó grandemente, ya que era el cumplimiento de su búsqueda. Reconoció al bebé Jesús como el niño Cristo, Aquel a quien estaba buscando, y convocó las bendiciones de Dios sobre ellos. Él estuvo entonces listo para partir de este mundo en paz. Una anciana profetisa llamada Ana, en el templo, también reconoció quién era realmente el niño.
No se ha dejado muy en claro, pero deben de haber regresado a Belén. Varios escritores afirman que los Tres Reyes Magos siguieron la Estrella desde Jerusalén hasta Belén, y María sí dijo que se habían establecido después de que Jesús nació, esperando criar al niño allí.
Continuará...
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